1 sept. 2012

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No sé si hoy, después de tanto tiempo de recesión bloggera y con la subida del IVA como protagonista, me cueste más escribir. Sé que quiero hacerlo, dejar algún vestigio de lo que pasa por mi cabeza a veces sin saber de dónde viene ni adónde va, como una misma. El caso es que hoy lo hago para despertar de un letargo forzado por las circunstancias propias de cada época de la vida.

En esta etapa, un año, he encontrado el amor que tanto ansié cuando apenas lo esperaba, tuve trabajo como maquilladora profesional y en tres semanas pasé a segunda encargada de la tienda. Casi al mismo tiempo emprendí la vida en pareja y ya todo parecía tomar forma. Con el tiempo, casi sin darme cuenta, descubrí la letra pequeña: las 3'5 horas diarias de trayecto del trabajo a casa y viceversa, la responsabilidad cedida en exceso y no remunerada, los pésimos horarios arbitrarios en que la mayor pringada era yo, la media hora -casi siempre más- regalada después de las 22h al cierre, y el no sentirte trabajadora sino esclava cuyas necesidades caen en saco roto y son desetimadas. Asimismo, no me permitía disfrutar de lo que más anhelaba, mi vida familiar. Ni siquiera de mantener un orden en el día a día, en la alimentación, en la salud en general... y ¿de qué sirve un trabajo que no te deja vivir?... Enfundada en ocasiones por el miedo de unos -tal y como está el país- y personal también, aguanté lo que pude, pero fortalecida por el amor de los míos y por la promesa de algo mejor, lo he dejado recientemente.

Ahora, empieza otro nuevo ciclo, puedo retomar mi hogar, aficiones, búsqueda de trabajo, nuevos estudios para ahondar profesionalmente, ¡crecer! que es de lo que se trata...aunque el coste de la vida sube y me hace pensar que es un bien o un servicio que pagamos en plazos cada día, cuyo precio fijan unos cuantos a los que va a generar ingresos, con una distribución que dista mucho de los derechos de los consumidores de ese bien -la vida-, encareciéndose de qué manera el material educativo, el transporte que nos permite ganarnos el pan, que por suerte sigue con el tipo superreducido, cosa que no pasa con la carne, el pescado o, sin ir más lejos, el agua. Los medicamentos para dolencias leves se mantienen en el 4% pero nos tenemos que hacer cargo de su coste total. Incluso las flores y plantas ornamentales pasan de un 8% a un 21%. Y así, digo yo, ¿cómo vamos a tener salud para contarlo?...agua y comida, medicamentos para curar y flora para respirar.

Por el momento, escribir a mí ya me ha supuesto un mayor precio en luz, oftalmólogo y el agua que he ido bebiendo mientras tanto. Eso sí, me he ahorrado la subida en la cerveza que podría estar tomándome en un bar. Sin embargo, contenta de volver.

1 comentario:

  1. Pues si estás contenta de volver, eso ya cuenta!!!. Sí, desgraciadamente el tema laboral está, en muchos casos, como comentas. Pero estoy seguro que pronto podrás contarnos, que al igual que has encontrado el amor que tanto ansiaste, se te ha cruzado un trabajo que te ha hecho "sentirte tú". Ya lo verás !!. De momento, llévate este besote !!

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