30 sept. 2010

El final del verano llegó...


Quizás un poco más tarde que para el resto, pero así es, y como dice la popular canción: "y tú partirás"... En este caso, la que partió fui yo, dejando atrás más momentos, amigos, el aire de Gredos, Casa, y sin saber hasta cuándo, que es lo verdaderamente duro.

Éste ha sido un veraneo diferente, más especial si cabe. Quizás lo más distinto ha sido una misma, empezando por el tiempo cronológico, la duración de mi estancia divida en dos etapas de tres semanas cada una, continuando por cambios personales que se llevaban a cabo para luego ir transformándose según las emociones, las personas y el fluir de la buena vida, tranquila, apacible, sana. Siento que este estío me he mimetizado más con el entorno, con las gentes, soy más navarreta.
Hoy he dejado Navarredonda con la ilusión de volver pronto, quizás por eso no estaba tan triste como de costumbre, tal vez con la promesa de que me he dejado algo, y por ello hoy haya vuelto a Barcelona más tranquila y confiada en que una parte del pueblo venga pronto a mí.

... el principio del otoño se avecina prometedor, y espero que las demás estaciones se proyecten esperanzadoras.

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