10 jul. 2010

Cena Fin de Quiromasaje


Es ya un tópico el clausurar un ciclo, cualquiera que sea su naturaleza, con alguna comida, cena o reunión que permita juntar a las personas que lo han llevado a cabo, fuera del lugar y el ambiente propios de éste.

Así se inició la propuesta, en plenos exámenes finales, allá por la primera quincena de junio. Si mis cálculos no fallan éramos quince, incluido el profe. Después de comentarlo en petit comité, se colgó una hoja en la clase encabezada por Ali y por mí y a la que, para mi sorpresa y después de algún mensaje de añoranza por mi parte, se acabaron apuntando todos. Yo me ofrecí voluntaria para gestionar la cena así que me puse manos a la obra y, ordenador en ristre, comencé con el correo. La cena tendría lugar el 9 de julio, es decir, ayer.
Aparte de estar ya capacitados para trabajar haciendo masajes relajantes, curando epicondilitis y realizando estiramientos musculares, digo yo que también estaríamos preparados para vernos fuera de Heilpraktiker, compartir una cena exquisita y una velada amena y divertida. Sentarse alrededor de una mesa conlleva, además de ingerir manjares como crema de calabacín, escalopines de pollo, solomillos de cerdo y los refrescantes postres, a una buena conversación que iba desde chistes y bromas de complicidad entre Ali, Aina y yo, al tema del momento como es la final de España en el mundial de fútbol, que nos llevó a la materia que no puede faltar en cualquier tertulia que se precie, la política. Esta parte de la charla fue capitaneada por el único caballero presente. Después me vi obligada, por mi esencia volátil, a echar a reír y continuar una noche distendida.
Había que prolongar la gala y qué mejor que tomando algo mientras escuchas música en directo. El pub estaba vacío cuando llegamos pero no tardó ni diez minutos en ser invadido. La buena compañía y unos Gin tonic prometían cuando, para mi deleite, la primera canción que sonó, en boca de una chica con su guitarra, fue La vida es más compleja de lo que parece de Jorge Drexler y temas de Sade entre otros. Luego vendría el mancebo Guillem Carmona y su I'm Yours, la voz de Jordi Belza con canción de Bon Jovi, El Último de la Fila y algún chiste de l'Estatut, para dar paso al filósofo, poeta, humorista y frikie de la noche, Jorge Palom, que además me sacó los colores durante su show y se acercó a saludarme al finalizarlo, me pareció entrañable. Creo que el último fue Óscar Garces, sólo recuerdo que me gustó su voz. Durante ese tramo de la noche y los siguientes, tras la búsqueda tímida de caricias y besos, me sentí como una feliz y despreocupada adolescente y con deseos de parar el tiempo. Pero transcurrió entre un paseo, un banco y un coche. Se cierra el telón: Thirty Dancing

Los ojos que iluminan Nueva York desde el Mediterráneo han despertado hoy cantando Lucky de Jason Mraz y Ximena Sarinana. Tal vez un día la letra al completo se llegue a cumplir... Hasta entonces, habrá que hacer otra cena con las 2/3 partes que faltaron, cualquier excusa es buena.

1 comentario:

  1. ei!! aqui una de las integrantes de la fiesta de fin de curso...fué una cena casi íntima,pocos pero muy bien avenidos,había mucha complicidad en el ambiente, se respiraban muchas emociones, algunas de alegría por ser quiromasajistas, pero también se respiraban ganas de disfrutar de la compañía, dejarse llevar donde el corazón te lleve..y eso... nunca falla.A.

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