11 jul. 2010

ACQUA DI GIÒ de Giorgio Armani


El verano ha tardado en llegar, dicen algunos. Después de uno de los inviernos más largos y lluviosos, ya se ansiaba el buen tiempo. Ahora, llevamos unos días de sol, calor y con el mejor amigo y camarada del verano barcelonés, el bochorno. Y para combartirlo, yo sólo advierto hacer vida nocturna, se nos concede un receso menos sofocante.
Con estas temperaturas y calimas estivales, quizá no apetezca utilizar ningún agua de colonia más allá de los clásicos botes de litro con aroma de lavanda, el de Heno de Pravia o el mítico Fa, con el fin de mantener la homeostasis de nuestra piel al salir de la ducha.

Con esa misma finalidad está diseñado, bajo mi punto de sensaciones, este perfume de Armani que fue creado en 1995. Yo lo empecé a utilizar durante el verano de 1998, a mi regreso al litoral después de tres semanas de estancia en la Sierra de Gredos, pero con tiempo ocioso todavía por delante. Acqua di Giò es una fragancia soleada, acuática y de indolencia natural que invita a evadirse y a serenarse durante el período veraniego.
Su gran calidad realiza un equilibrio perfecto entre las notas afrutadas de salida como la sandía, melón o piña y la delicadeza de los toques de jazmín, fresia y jacinto que, en comunión con el resto de elementos, requiere de una exposición luminosa y un buen drenaje, justo todo lo que pretende y logra evocar esta alquimia. Ello acompañado por las notas de fondo con madera, sándalo y almizcle que la dotan de una fresca y ligera persistencia que permanece en la piel como la suave brisa del mediterráneo.

Tras doce años, ésta es una de las esencias básicas en mi fondo de armario y me sigue despertando las mismas impresiones, y hoy mismo es la elegida para vestir mi dermis.

No puedo omitir a su homónima masculina.

Fue creada un año después y su fuente de inspiración es el perfume femenino. Nos sugiere escapadas, agua, sol y la fuerza del aire. Una fusión de lo dulce y lo salado con un efecto agridulce. Los cítricos acuosos se unen al balsámico cilantro y ciclamino italiano para fundirse con las maderas aromáticas de cedro y jara (estepa blanca). Proyectada para un hombre moderno que busca la armonía y autenticidad de su entorno, la belleza de formas sobrias.
Un guiño: también autorizada para féminas.

De esta manera, me transporto a un ambiente más fresco y creo un clima más liviano, que falta hace.

2 comentarios:

  1. esto va a ser mi ruina...cada vez que leo algo sobre las colonias, fragancias, perfumes....me dan ganas de comprármelas y claro...no hablamos de Don Algodón o Zinia...esto es una ruina...pero me gusta saber sobre los olores,y sobre cuando se crearon. Que lectura más glamourosa...viva el almizcle!!

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  2. jajaja, qué grande eres Samantha!!!
    Espero que te sirva de guía...
    GRACIAS

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