21 jun. 2010

La nit anava de Jazz


Es curioso cómo nos aferramos a recuerdos, personas, situaciones. Porfiamos en seguir viviendo de momentos que nos hacen felices intermitentemente o, quizás, nos obstinamos en alguna fábula, que ni siquiera nosotros nos creemos. Pero seguro que a todas estas circunstancias le pondríamos una banda sonora.

La música es, aparte de deleite para los sentidos, también un alimento para el alma, y el acompañante perfecto de cualquier travesía. En la mía de esta noche ha sido el jazz. Este género, que nació a finales del siglo XIX, me recuerda un poco a mí misma, tradicional, mezcla de ritmos e instrumentos, de expresión libre e improvisadora.
En un momento en el que no sabía si leer, si escribr u optar por una película, han aparecido los primeros acordes de piano y contrabajo, seguidos de trompetas que introducían lo que se iba a convertir en una conversación para el recuerdo: sonaba On The Sunny Side Of The Street de Leroy Vinnegar.
Las horas pasaban y la conversación fluía entre sentimientos más profundos y otros fútiles, entre risas y miradas calladas, con largos silencios que mucho decían y abundante tacto que tan poco prcibía, entre más piano, guitarra y saxo... Entonces se oía Where It Is, con Lem Winchester & Ramsey Lewis.
Y con el avance de los minutos, el del mismo diálogo, la espontánea sincronización y los propios corazones que hemos osado dibujar, se escuchaba Canadian Sunset, de nuevo Leory Vinnegar. Nos fundimos con la música, nos despedimos, el bis de rigor y apagamos. El concierto de hoy se acababa.

Ha estat diferent, peculiar i especial. I nosaltres ja li hem posat la banda sonora.
Ens hem deixat anar, potser per la foscor o per les notes del vibràfon, per l'afecte o la passió, tan de bo per les ganes o per tot plegat.., i en aquest guió hem estat tres: tu, jo i el Jazz.

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