30 nov. 2012

50 años después...

¿Quién llega?, ¿quién tiene la gran fortuna de estar ahí?, no, fortuna no, ¿quiénes tienen la salud, el arrojo y la entrega para arribar a semejante puerto?
Esto no es un cuento, y mucho menos de hadas, esto es la verdadera vida de dos supervivientes de la guerra, del hambre, del amor.

Hace ya años, muchos años, en un lugar en el que había pobreza y existía la riqueza, durante una desolada pero esperanzadora era, se fraguó la más real y leal historia. La convulsa juventud de un infatigable panadero y una laboriosa sirvienta que entre hogazas a mansalva y hogares ajenos emprenden un camino juntos. Camino que les ligará a ese lugar foráneo y propio para siempre, pero que también les guió por otras arduas sendas que se han convertido de igual manera en pertenecientes y oportunas. Una travesía con turbulencias  que transporta y transforma la vida de 17 marineros conscientes de tener la mejor tripulación al mando, con una experiencia y trabajo de más de 50 años. Muchas primaveras, con el resto de estaciones, durante las que, con ensayos y pericias maltrechas e ilesas, han conseguido el mayor patrimonio y valores perennes: un estirpe de gracia, con el don de la indulgencia, las continuas lecciones y los largos paseos.

Admirable y soberbia trayectoria!!! La unión hace la fuerza y, así permaneceis vosotros, los fuertes cimientos sobre los que se sostiene una gran familia. Me basta ver vuestras miradas, percibir las sinuosas caricias, incluso advertir porfías... para descubrir lo verdaderamente cierto.

A mis padres





1 comentario:

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