25 nov. 2010

Zezeando en español

El español, también llamado castellano, es una de las lenguas romance que surgieron en las tierras habitadas por los visigodos en el siglo V, entre ellas la península ibérica, y que se expandió, sobre todo, durante la ocupación, conquista o, más conocido, descubrimiento de América.
Ahora bien, para mí es una controversia poner un mismo nombre a dos o, en este caso, a un cúmulo de maneras diferentes de hablar. Como idioma oficial me parece correcto que su apelativo sea el de “español”, pero no es el mismo castellano el que se habla en Castilla que el que se habla en Venezuela, Méjico, Uruguay y, sin ir más lejos, en Andalucía, Murcia o La Rioja.

Y aquí cojo aire para diferenciar entre hablar y escribir. Me parece curioso, lícito y rico que existan miles de maneras de comunicarse a través de la voz pero, si todos estos acentos o dejes forman parte de un mismo idioma, se deben regir por las mismas normas ortográficas.
Mi impertinente curiosidad me ha llevado alguna vez a pensar en el ejemplo de los argentinos. Si yo hablo en 2ª persona singular del presente de indicativo con el verbo usar, diré “usas”, si esto mismo lo dice un porteño, dirá “usás”… y eso es lo que yo me preguntaba, ¿le ponen tilde por tratarse de una palabra aguda acabada en s? El caso es que sí llegué a consultárselo a una argentina pero no me supo contestar. Hoy, yo creo que la respuesta es sí.

Otro tema, y el que ha originado este post, es la fonética. Esta mañana durante una conversación mundana entre una vasca, una mejicana y una servidora, me he quedado patidifusa ante una duda de Erika, que ha llevado la charla a un casi monólogo por mi parte. Nos ha planteado el ¿por qué aquí, en España, decimos zapato con Z, y no /s/apato como allá?, que ha transformado mi cara en una hipérbole de escepticismo. ¡No podía creer lo que estaba preguntando!. Irati y yo le hemos contestado naturalmente que es porque se escribe con zeta. Ella seguía diciendo que es /sapato/, y entonces yo he explotado con encantada verborrea: ¿cómo es posible que no se enseñe que el español consta de 29 símbolos y que cada uno de ellos tiene sus fonemas? Y que, en la coyuntura que tratábamos, la letra zeta es una sonido fricativo-dental [θapáto] que se pronuncia aquí, aunque naturalmente en América Latina se diga [sapáto].

Sencillamente, me ha llamado tanto la atención descubrir esa carencia en la enseñanza del idioma nativo que no he podido evitar mi exaltación para hablar primero, y escribir después.
Digo yo que, por algo existe la Real Academia Española.

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